En el sector comercial la mayoría de empresas venden sus productos o servicios a los clientes, con un plazo de pago determinado, que puede estar entre los 30 y 90 días. Cuando estas empresas requieren liquidez para ajustar de una mejor manera su flujo de caja, o cuando no están dispuestas a esperar todo el plazo de pago de las facturas por parte de sus clientes, pueden acudir al Factoring como una fuente de recursos que apoyan el desarrollo de su negocio.
Con el Factoring las empresas pueden acceder al pago anticipado de sus cuentas por cobrar (facturas, cheques, letras) y de esta manera conseguir anticipadamente los recursos que necesitan. Esto permite optimizar la gestión de las cuentas por cobrar de las pequeñas y medianas empresas, otorgándoles la liquidez o el financiamiento de acuerdo a los plazos de las facturas o ducumentos. Por lo tanto, el Factoring se convierte en una excelente herramienta financiera para que las empresas crezcan y no se detengan.